Cada día es un regalo

diumenge, 27 de maig de 2012


Hay veces que se me acaban los sentimientos, las hojas, los lápices. Las lámparas se quedan sin pila, los recuerdos se van de vacaciones, mi casa se llena de extraños, mi teléfono te llama por costumbre, las velas aborrecen el fuego y a la luna se le vence la visa universal. 
Hay otras veces, sin embargo, en que busco excusas para no escribir.

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