Cada día es un regalo

dimecres, 30 de març de 2011

Primavera

A veces me siento mal, mal de verdad.
Ahora que llega la primavera... ¡PRIMAVERA! pri-ma-ve-ra ¿Qué te ha pasado, Sara? ¡Pero si a ti te encantaba!

Primavera era el reultado de unas ganas locas de vivir. Primavera significaba el fin de los días grises, los mismos que volvían gris mi espíritu. Primavera significaba la llegada del Sol, de los vestidos de colores, las flores, las alérgias y de las fresas en el mercado. Primavera era Sara, y el brillo en sus ojos.

Ahora es algo...

Me apetece bailar, cantar, saltar, correr, vivir... Y yo me pregunto... ¿Qué me impide hacerlo?
¿Dónde están mis iniciativas? ¿Dónde están mis amigos? ¿Dónde demonios se ha escondido la paz, la calma, la felicidad? ¿La aceptación, la sensación de formar parte de algo? La sensación de ser alguien importante, especial para ese algo...
No es cosa de buscar ladrones, cual juego de "polis o cacos"... Simplemente, como dijo alguien, Soy yo, y mis circunstancias.


Hay una frase que no deja de rondarme por la cabeza últimamente:
Esperar que alguien haga, actúe o reaccione del mismo modo que tú lo harías es un error. 
A veces siento que siempre he dado más que he recibido, y eso no está bien.

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